Thursday, November 19, 2009

Algunos peligros

Cuando se ha terminado una relacion hay muchos sentimientos contradictorios que comienzan a atormentarnos. Preguntas como: "?Hubiera podido ser diferente?" "?Por que no pudo ser diferente?" dejan ver que estamos en la etapa de la rabia y la negacion de lo que esta pasando, nos rebelamos contra el destino, contra lo inevitable, por lo que esta pasando. Despues de eso viene la depresion que no es mas que la misma rabia dirigida contra nosotros. Son momentos muy peligrosos los que atravesamos entonces. Hariamos cualquier cosa por detener el dolor. Somos capaces de humillarnos ante la otra persona pidiendole que vuelva, echarnos toda la responsabilidad de la ruptura, salir desesperadamente a la calle a buscar otra pareja que nos haga olvidar, llorar sin descanso, y si las cosas escalan algunos hasta piensan o intentan el suicidio.
Sin embargo, la realidad es bien distinta. No hay nada que hubieramos podido hacer para que las cosas ocurrieran de una manera diferente. Una relacion es una cadena de acciones y reacciones y para romperla no basta con que nosotros hubieramos hecho algo diferente, la otra persona tambien debio haberlo hecho y si la relacion se destruyo es porque ese acuerdo en el que ambos asumen madura y adultamente la necesidad del cambio, no pudo lograrse. La relacion por tanto estaba destinada a terminar mas tarde o mas temprano.
La necesidad de tener otra pareja tambien me hace pensar que mas que el dolor del amor perdido a veces uno lo que esta buscando es sanar las heridas que una ruptura provoca en nuestra autoestima asi como intentar espantar los fantasmas de la soledad. Una nueva pareja nos hace pensar algo asi como: "Guao, si he encontrado otra pareja entonces valgo mucho." No nos damos cuenta que es mas sano y provechoso pensar primero que valemos mucho aun estando solos, que la soledad no disminuye en nada nuestro valor como personas, y luego salir a buscar otra pareja con la que compartir la soledad pero sobretodo nuestra riqueza espiritual.
Esta etapa de rabia esta muy unida a la etapa de la nostalgia. Particularmente, me descubro pensando lo que estaria haciendo ahora si estuvieramos aun juntos y me da tristeza pensar que ya no lo estamos. Es entonces que, tal y como me sucede ahora mismo, tengo un deseo intenso de llamar a su puerta llorando y pidiendole que vuelva. Sigo escribiendo para controlar ese deseo cuya realizacion no me hara ningun bien. Trato de examinar lo que hay detras de ese deseo: dependencia, miedos, un poco de amor... Las dependencias y los miedos los tengo que enfrentar y mejor ahora que nunca si es que quiero ser feliz. El amor que se va... ay el amor es un puerto donde los barcos vienen y se van... la nostalgia pasara y mi vida volvera a conocer el amor, mas tarde o mas temprano. Para mi es hora de tomar las riendas de esta vida mia en las manos y de gritarle y exigirle al mundo lo que quiero. Si el no me lo podia dar, pues no es el hombre para mi. Continuo mi camino, continuo mi busqueda. Esa es la vida... la vida plena de los seres que conocen de dolor y que por lo mismo aprecian mejor las alegrias.

Monday, November 16, 2009

De recaidas

He estado bastante bien este fin de semana. Me fui a bailar el fin de semana, conoci gente nueva y me diverti con una soltura y confianza que hasta ahora me eran ajenas, especialmente en el contexto de fiestas y discotecas.
Hoy estoy de vuelta en el trabajo que a veces se convierte en una especie de juego del gato y el raton: al caminar por los pasillos no puedo evitar pensar en que me los puedo encontrar y que no quiero. Para colmo hoy hay una cena de trabajo al final del dia, una de esas cosas que habitualmente no me gusta perderme. Ahora estoy aqui deshojando la margarita del ir o no ir. Me siento triste e incomoda y pienso en el... algo que se parece al amor pero que se es mas bien nostalgia de un pasado en el que todo era mucho mas facil y en el que no tenia que estar en lucha constante con mis miedos ni apuntalando mi autoestima a cada paso. Ahora tengo que obligarme a sentirme bien en el trabajo, a sentirme bien sabiendome sola, tengo que obligarme a pensar que estan juntos, les va bien y no volvere a tener lo que tenia. Tengo tambien que obligarme a pensar que esto es una etapa y que lo que tenia no servia... en un futuro cercano estare mucho mejor.
?Que hacer con respecto a la cena? ?Que hubieran hecho ustedes los que me leen o leeran? Algunos irian, otros no ?que hare yo? Supongo que largarme a casa si confirmo que ellos iran. Soy y estoy siendo fuerte pero aun me cuesta verles juntos...

Saturday, November 14, 2009

El camino 3 semanas después





Busco piso para mudarme. No quiero quedarme en el apartamento que compartimos durante el último año porque encierra muchos recuerdos, planes, hábitos. Además económicamente no lo puedo asumir sola. La búsqueda resulta frustrante y extenuante. No quiero aceptar un piso en malas condiciones o con personas inadecuadas solo porque estoy desesperada por irme del apartamento y no tener que ver más a mi ex. ¡Odio esa palabra, ex, me parece tan absurda e irreal! Acabo de encontrar algo que me acomoda pero aún no hallo al compañero de piso perfecto pues no me quiero mudar sola. Estoy cerca de estabilizar mi vida, lo sé, para correr, tengo que gatear y andar antes.
Emocionalmente me siento mucho mejor. Los ataques de pánico han cedido y ahora solo siento un miedo ligero, una presión más o menos intensa en la boca del estómago cuando llega la hora de que mis amigos vuelvan a sus hogares, o cuando me pienso comenzando una nueva vida en un nuevo apartamento. A veces me entran ganas de llorar, pero solo durante unos segundos. A veces me parece que todo es mentira y que él volverá. Me doy cuenta de que hay dos mecanismos fundamentales en juego aquí:
1.     El miedo a estar sola, a vivir sola: Cuando estoy bajo circunstancias que hacen aflorar ese miedo me entran ganas de regresar con mi ex y como sé que no es posible me deprimo por la ruptura. La causa a atacar es el miedo a estar sola, no el dolor de la ruptura en sí mismo.
2.     La negación de la ruptura: Durante las primeras semanas después del fallecimiento de una persona cercana a nosotros, tenemos la impresión de que esa persona nos tocará a la puerta en cualquier momento tal y como solía hacer. Negamos la ocurrencia de los hechos que nos duelen, nos aferramos también a las costumbres, por eso me descubro pensando en mi ex-novio o haciendo planes como si nada hubiera sucedido.
¿Cómo me enfrento a estas cosas? Cuando me doy cuenta que mi tristeza viene del miedo, trato de atacar al miedo, no a la tristeza. Inmediatamente me pongo a pensar en las cosas buenas que vivir sola me puede traer, me pongo a pensar en lo bien que me voy a sentir cuando vea que he sobrepasado esta etapa y que he logrado construir ese proyecto de mí misma que siempre he deseado. Ese es mi objetivo, esa es mi meta, ahí es a donde quiero llegar. Yo no quiero seguir teniendo relaciones de codependencia en las que sería capaz de aceptar cualquier cosa: golpes, abuso emocional, infidelidad solo para no tener que enfrentar el dolor de romper las ataduras. Mi vida hubiera sido muy miserable si esta etapa de liberación, esta etapa que pasará y dará lugar  a otra más floreciente, no hubiera llegado.  Pienso en este momento como si fuera un parto. Cuando venimos al mundo lo hacemos llorando, sufrimos ese instante traumático que es imprescindible para poder llegar a ese otro instante en el que disfrutamos de este don hermoso que es la propia Vida. Así que cuando me descubro negándome el hecho de que ya no estamos juntos y nunca lo volveremos a estar me repito a mí misma que es una reacción lógica, el síndrome del miembro fantasma, pero que no es la realidad, la realidad es diferente, mucho más hermosa e invitante. Es también el momento de hacer algo que no hubiera hecho si hubiera estado con él, es el momento de pensar en cambiar mis rutinas, mi apariencia, mis costumbres: es el momento de darme a la novedad y a mí misma. 

El principio del camino



Hace solo 3 semanas, más o menos, no quiero pensar en el día exacto, comprendí que mi relación se terminaba y de una de las peores maneras posibles: mi novio comenzaba una relación con una colega de trabajo y para colmo los tres trabajamos en el mismo lugar, en oficinas contiguas. El mundo se me vino abajo, no solo por el hecho en sí sino por lo mucho que dependía emocionalmente de él. Nuestra vida juntos estaba organizada de principio a fin: los hijos, la casa que compraríamos, las metas profesionales, las relaciones con la familia, el país en el que nos estableceríamos definitivamente. Parecía que todo dependía de que estuviéramos juntos. Durante aproximadamente una semana me asaltaron fuertes ataques de pánico y no cesaba de llorar histéricamente. No quiero, no puedo aún recordar esos días. Prometo relatar mejor todo lo que sentí cuando me sienta lo suficientemente fuerte.

El comienzo de una vida




Originalmente nací el 14 de Agosto de 1977 pero bien pudiera inventarme un nuevo cumpleaños con fecha Octubre/Noviembre del 2009. Eso estoy haciendo con este blog: documentando el doloroso proceso de nacimiento de un adulto que se convierte en otro adulto.
Quiero que este blog me recuerde siempre lo que hoy estoy atravesando, que me ayude a exorcizar estos demonios que enfrento hoy, que me acompañe en mi tránsito por senderos espinosos y también que ayude a otros que atraviesen por una situación similar a la mía. Quisiera que este se convirtiera en un rinconcito digital donde los que luchamos por renacer de nuestras propias cenizas podamos sentirnos escuchados y apoyados.
Después de una relación amorosa de casi 7 años que provocó en mí muchas codependencias, me veo obligada a quemar las naves y comenzar mi vida sola, en un país que no es el mío y por lo tanto lejos de los que más me quieren: mi familia. Los sentimientos encontrados, los ataques de pánico, la ansiedad, el salto en el estómago, los períodos de euforia y depresión … todo me ataca de golpe y me obliga a tomar una posición ante ellos. Me es imposible continuar evadiéndolos, están aquí, adueñándose de mi alma y recordándome que los caminos espinosos deben ser transitados pues nos separan de ese paraíso prometido que no es otro que lo mejor de mí misma y de lo que quiero llegar a ser.